La Masturbación

La masturbación puede ser definida como la auto estimulación de los genitales al punto de orgasmo.

Durante siglos se han difundido toda una serie de ideas erróneas acerca de la masturbación, desde que el semen podía gastarse y por tanto se podría quedar desprovisto de este para la vida matrimonial hasta que es era la causa de un sinfín de males físicos y psicológicos, entre ellos se dice que hace aparecer pecas en la cara, pelos en la palma de las manos, acné, suicidios, crecimiento de verrugas; lleva a que se sequen los testículos, o se caiga el clítoris (en el caso de las mujeres), o se reblandezca el cerebro.

Entre los judíos la masturbación estaba penada con la muerte, y en el siglo XVIII los jóvenes sorprendidos masturbándose eran castrados. En el siglo XIX los médicos idearon todo tipo de remedios para evitar que los jóvenes se masturbaran. Al menor síntoma, los adolescentes eran enviados a la cama con las manos atadas, unos gruesos guantes y otros artilugios que impedían la excitación sexual, entre ellos los cinturones de castidad y unos anillos con clavos internos que impedían la erección nocturna. Algunos de estos instrumentos tenían una campanilla para alertar a los padres. En el caso de las niñas se puso de moda la extirpación del clítoris. Y así de esta forma a través de los siglos se han hecho verdaderas injusticias a adolescentes de ambos sexos.

Aunque por mucho tiempo fue considerada una perversión por los psicólogos y una causa de enfermedad mental, hoy en día es reconocida por la psiquiatría como una actividad sexual normal durante toda la vida. La OMS por su parte considera que la masturbación es una práctica normal e incluso necesaria para el adecuado asentamiento de la sexualidad adulta. A diferencia de lo que se piensa, la masturbación como auto gratificación se inicia desde la niñez aunque cobra fuerza en la adolescencia. Por ejemplo, puede observarse que los niños de pecho aprenden a masturbarse de forma natural, hasta el punto de que algunos comienzan a hacerlo regularmente a los dos meses de edad. Los investigadores también han descubierto que la mera succión de los pezones de la madre durante la lactancia desencadena, en el caso de las niñas, la lubricación de la vagina, y el reflejo de la erección, en el niño. Por otro lado, en la inocente exploración de su cuerpo, los pequeños descubren la agradable sensación que puede proporcionarles el roce con los órganos genitales y otras zonas erógenas. A través de estas experiencias orgásmicas, el bebé es capaz de aliviar el estrés y las tensiones acumuladas. Después, entre los dos y cinco años, aprenden a utilizar las fantasías masturbatorias para desahogarse de las angustias e inquietudes emocionales. Esas ensoñaciones nada tienen que ver con imágenes eróticas.

Por esto en la actualidad para muchos la masturbación es vista como una actividad normal en la adolescencia que puede desempeñar un papel muy importante al permitirle al joven o a la joven adquirir conocimiento de sus genitales y de su funcionamiento, además, de permitirle liberar tensiones sexuales acumuladas, constituyéndose en una etapa más en el proceso de llegar a adquirir una relación de pareja.

Aún así hay que hacer notar algunos efectos negativos de las prácticas masturbatorias. Entre ellos obsesión y fantasía que los aísla de la realidad; egocentrismo, al satisfacer sólo su propio placer; considerar a las personas como objetos; y baja autoestima por los sentimientos de vergüenza y su poco autodominio; y por supuesto el famoso sentimiento de culpabilidad, aunque este último depende de si la practica masturbatoria se considera mala o no.

Esto nos lleva a lo más importante, y es que aunque prácticamente todo el mundo considera hoy en día que la masturbación es normal, lo que realmente le interesa al joven creyente es saber si está practica es pecado ante los ojos de Dios.

Ante esto es importante primeramente reconocer es que el hecho de que una practica sea normal no significa necesariamente que este bien, de hecho, lo más normal para el hombre es pecar, pero como todos sabemos el pecado nunca va a estar bien. Muchas conductas sexuales son la “norma” de acuerdo a la naturaleza pecaminosa del hombre, pero no son la “norma” de acuerdo a los designios divinos. Y aunque hoy día prácticas como la fornicación y otras sean vistas normales esto no quiere decir jamás que estás sean agradables ante los ojos de Dios.

Luego, hay que hacer notar que el tema de la masturbación es un tema de gran confusión y conflicto entre los jóvenes, y de mucho debate y desacuerdo entre los creyentes. Por tanto, el líder eclesial ha de usar discernimiento al encarar este asunto tan delicado dado que la masturbación no es tan mala como lo enseña la cultura popular, ni tan benigna como los sectores liberales propugnan y defienden al presente.

El considerar está práctica como pecado lleva a los adolescentes a tener fuertes sentimientos de culpa, angustia y vergüenza. La iglesia y los padres nunca hablan sobre estos temas, por tanto, los jóvenes quedan con la única fuente de información en sus amigos, que irónicamente, están tan desorientados como ellos.

Mario Machado Silveyra nos dice sobre esto: “generalmente el liderazgo no ha sido suficientemente informado sobre el fenómeno natural que se produce en todo ser humano tocante a los deseos o impulsos internos en el orden sexual. Por lo general tiende a sobre espiritualizarse el fenómeno sexual generalizándose y rotulándose pecado”.

Curiosamente la Biblia habla de forma explícita en muchos cuestiones de ética sexual, pero con relación a la masturbación guarda absoluto silencio. No la aprueba ni la condena. Si miramos con más detenimiento la Biblia, podemos implícitamente deducir que hay ciertas conductas masturbatorias que definitivamente deben ser consideradas pecaminosas. Entre estas puedo citar las siguientes:

  1. Masturbación asociada a la pornografía

Con mucha frecuencia la masturbación es asociada a la pornografía. El material pornográfico es utilizado para inducir a la excitación. También es pecado si un muchacho durante esta conducta piensa en una muchacha hermosa recientemente. Esas fantasías constituyen lujuria. Jesús nos indica clara y contundentemente que cualquiera que desee una mujer en su corazón, ya ha cometido adulterio con ella (Mateo 5:27-28).

  1. Masturbación Compulsiva

Este tipo de masturbación es llamada por Carlos Cuauhtémoc Sánchez, “la masturbación vicio”. El adolescente puede convertirse en un adicto a la masturbación, masturbándose varias veces al día, y por períodos largos. La masturbación llega a dominarlos viviéndola de forma impulsiva, así cuando el impulso sexual se presenta son incapaces de dominarse y auto controlarse, necesitando satisfacer la presión. Esta conducta puede llevar a estados de auténtica ansiedad, irritación y angustia, si no es satisfecha. Nos encontramos, pues, ante un caso de esclavitud y toda esclavitud es pecado. Puede provocar un problema de aislamiento al preferir el joven la práctica masturbatoria a la relación heterosexual, además de producir en un futuro inhibición hacia su cónyuge y crear disfunciones sexuales serias. Para la Dra. Cristina Martínez “la masturbación se convierte en una enfermedad cuando se convierte en una necesidad imposible de posponer, cuando la persona se hace dependiente de ella y pasa de ser una elección placentera a una obligación. Se comienza a sentir un deseo o una excitación por cualquier tipo de estímulo y el sujeto necesariamente se tiene que masturbar para estar tranquilo. En este punto se convierte en una patología.”

  1. Masturbación Mutua y en Grupo

La primera consiste en la masturbación simultánea manual por dos personas, puede ser parte de juegos eróticos entre jóvenes o como manifestaciones homosexuales muy comunes. La segunda es más común durante la pubertad entre tres o más adolescentes del mismo sexo. Este tipo de relación es una conducta de tipo homosexual y es explícitamente atacada por la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Aún si se diera en una pareja heterosexual de adolescentes está debe ser considera como un tipo de fornicación, y por tanto, en definitiva resulta pecaminosa.

Como he dicho anteriormente, estás tres prácticas definitivamente son pecaminosas. Pero que podemos decir de lo que Carlos Cuauhtémoc Sánchez llama la “masturbación filtro”, este define está última como “la masturbación practicada emergente y eventualmente por los jóvenes para desfogar su tensión genital, evitando así caer en situaciones más graves”. Este autor aconseja que cuando un joven utiliza la masturbación filtro para no tener problemas más graves, debe estar consciente del peligro de convertir a esta en un vicio si no se propone conscientemente controlar está práctica. Y recomienda que mejor que ella es el autodominio. También Herbert Miles en su libro “La felicidad sexual antes del matrimonio” nos dice que dentro del propósito de Dios para la vida de un joven cabe, sin que ello sea pecado, un limitado y temporal plan de masturbación desde el momento que se aproxima al máximo de su potencia sexual hasta que se case con el fin de evitar la fornicación. Para este autor “cuando la masturbación es practicada en forma limitada y con el sólo propósito de tener dominio propio, y está orientado por principios cristianos básicos y no tiene resultados malos es un acto aceptable. No es lujuria. No debe producir sentimientos de culpa”. Este tipo de masturbación a mi criterio puede ser aceptable dentro de la adolescencia y no puede llamarse pecado, pero por otro lado, considero que no cumple con los propósitos de Dios para la sexualidad humana. Dios ha creado la sexualidad para ser compartida con una persona del sexo opuesto y en el contexto de matrimonio. Es en medio de esta relación que se llega a la plenitud de la satisfacción sexual. La masturbación es insatisfactoria porque es una experiencia sexual incompleta. El sexo no ha sido diseñado para el placer solitario, sino para el disfrute de la pareja en el contexto matrimonial.

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1 comentario

    • fredy en 11 octubre, 2018 a las 2:28 am
    • Responder

    la masturbacion no es cosa de ni de locos y nada por el estilo es solo una forma de poder ranimarse la persona y asi no poder contagiarse

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